Clave esencial para una actitud bientratante: aprender a preguntar

 

El Buentrato implica una actitud positiva, constructiva y abierta hacia el encuentro con las demás personas.

Se busca, de esa manera, la mayor y mejor conexión, de la que deberían quedar excluidos los juicios, las actitudes de censura, las opiniones negativas y hasta las opiniones que contradigan los criterios del otro sujeto.

Para intentar lograrlo, existe un recurso muy valioso: aprender a preguntar.

Si la pregunta que se formula busca mayor claridad sobre lo que la otra persona nos ha compartido, lograremos ayudarle a abundar, a explicar, a definir de manera más precisa lo que nos desea comunicar.

Este paso resulta fundamental.  No obstante, es muy probable que una vez lograda la mayor claridad no hayamos logrado un acuerdo sobre lo expresado, y confirmemos, por ejemplo, que sus criterios y los míos no son semejantes o ni siquiera cercanos. Esto nos ocurre muy frecuentemente. Pero si hemos evitado la calificación (que suele ser sinónimo de descalificación) de sus criterios, ya hemos dado un gran paso hacia el encuentro, aunque permanezca la diferencia de criterios que pueda existir.

Mucho más de lo que podríamos advertir o quisiéramos reconocer, existe una actitud natural en la búsqueda de acuerdos, de coincidencias con las demás personas.  De hecho, se experimenta gran satisfacción cuando esto ocurre.  Pero, de preferencia, cuando esas coincidencias se descubren como espontáneas.  Somos iguales, somos “de los mismos”.

Pero bien diferente es la impresión cuando notamos diferencias de criterios con nuestro interlocutor.  En esas situaciones se experimenta un variable nivel de desagrado, que puede llevar hasta al desinterés o el rechazo franco por sus criterios, por sus palabras, por sus ideas.  Fácilmente puede cortarse la conversación o asumir que no hay posibilidades ni méritos para seguir el intercambio con esa persona.

Lo increíble es que la mayoría de las veces, cuando se acepta el reto de tratar de entenderse con la persona que percibimos como diferente a nosotros, no solo podemos llegar a comprenderlas, sino que descubrimos que al mantener el diálogo -una o más veces- tratando de no juzgar sus criterios, sino de entenderlos, es mucho más enriquecedor para nosotros mismos.

Las preguntas que formulemos con ese propósito de abrirnos a la persona con la que encontramos que hay diferencias, nos dan la sorpresa de descubrir, muy frecuentemente, no solo que no estamos tan distantes, sino, aún más, que su visión discrepante con la nuestra está muchísimo más cerca de enriquecernos que de limitarnos.

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2 comentarios sobre “Clave esencial para una actitud bientratante: aprender a preguntar

  1. Interesante y útil artículo Sin embargo, me surge una inquietud: y si haciendo todo lo que esté a mi alcance y aceptando el reto de tratar de entender a la otra persona de interactuar de manera respetuosa, recíproca, encuentro una barrera impenetrable e imposible de derribar…debo pensar: “lo intenté, me esforcé, no dio el resultado esperado, por tanto, desisto.” ¿Es suficiente, fue válido el esfuerzo? O por el contrario, ¿debo seguir intentando hasta lograrlo?…

    1. Diana, muchas gracias por su comentario y por su pregunta. Muy valiosos,

      En esencia, plantea usted una dicotomía: desistir o insistir, frente al reto de interactuar con otra persona que no responde de modo semejante al propuesto.

      Esas situaciones se dan frecuentemente en la vida cotidiana, y por supuesto, con mayor razón pueden presentarse si los estilos personales son discrepantes.

      Un aspecto valioso en nuestro caso -me refiero a quienes pretendemos valernos del Buentrato como modelo de interacción- es que partimos de la idea de que nuestras actitudes para generar vínculos sanos, sean espontáneas, libres, sueltas, y con la pretensión de generar una interacción que se maneje con esas premisas de lado y lado “tanto como sea posible”, pero sin una meta específica que debiera cumplirse. Dicho de otro modo, no nos planteamos metas o etapas; simplemente un devenir en el trato, que vaya avanzando tanto como seamos capaces de promoverlo, pero con la clara noción de que con cada persona es un encuentro particular, especial, único.

      Como no hay un propósito, como no hay que cumplir pasos, sino que es un asunto de actitudes (mientras se trabajan personalmente unas cuantas aptitudes), no hay metas que se debieran cumplir. Es, sencillamente, un estilo personal de actuar con los demás. No se abandona, no se modifica. Es una modalidad que se incorpora y se pone en juego con los demás.

      Por eso, con algunas personas se puede lograr un cierto avance y con otras, uno distinto. No hay un punto de llegada establecido. Es un devenir con un propósito, que en cada caso, tiene sus particularidades.

      Volviendo a su pregunta, es perfectamente posible que un día se quiera desistir de intentos que se sientan estériles, aunque en realidad, quien está consustanciado con la forma de crear vínculos sanos, mucho más que insistir para lograrlo, lo que hace es mantenerse en su actitud bientratante, porque es su forma de vivir, sin que implique sacrificio para sí, o desconocimiento de las diferencias que, en algunos aspectos no se puedan superar.

      De nuevo, muchas gracias por sus valiosas inquietudes.

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